El recuerdo de aquellos sábados siempre vuelven. Imposible que no lleguen a mi mente tantas tardes frente al televisor, disfrutando recitales inaccesibles, por edad y costos. Sábados donde aprendí a conocer a tantos artistas, aún aquellos a los que nunca hubiera elegido, y gracias a eso, poder disfrutar algo nuevo. Estar abierto a lo que viniera, confiado en la elección que el anfitrión del show hiciera.
Sábados llenos de humor, con Mr. Chasman y Chirolita, con Paolo, McPhantom, Carlitos Román, I Medici, unos recién llegados de Santa Fé: Midachi, Lambetain, Mamá Cora, Hugo Varela, a veces Les Luthiers y muchos otros.
Co-conductores de lujo como Ana María Campoy y Juan Carlos Thorry, la siempre presente Cecilia Laratro. Columnistas como Pepe Eliaschev, Jorge Dorio, Quique Wolf. Visitas ilustres como la de Tita Merello, y la de un sábado inolvidable de 1986: Jorge Luis Borges.
La música, siempre presente. Empezar un sábado al mediodía con Sumo, en vivo. Terminarlo con el Flaco Spinetta, o con el negro Rada, o Soda Stéreo, o unos ingleses ignotos pero exitosos acá por razones incomprensibles: The Bolshoi. Los sábados de 1984 era de bienvenida a los que se habían ido y ahora volvían en la primavera democrática. Víctor Heredia, Mercedes Sosa, Marilina Ross, Facundo Cabral.
Ser testigo de hechos irrepetibles, como ver a Pappo tocar con Jhonny Rivers el inoxidable "Oda a John Lee Hooker", o a la Ray Milland Band, agrupación formada por Pipo Cipolatti, Charly García, Pedro Aznar, Daniel Melingo y otros. La última actuación de Alberto Irizar, ese eficaz actor que formó parte de los mayores éxitos cómicos de nuestra tv, el gallego de "Polémica en el Bar", que sufrió un infarto apenas terminó su participación aquel sábado. Y cuando la Campoy cortó su legendaria melena.
Me encontré con "Badía y Cía" de casualidad, haciendo zapping cuando el zapping no existía, parado cambiando de canal antes de que llegara el control remoto. Paré en canal 9, finales de 1983. Una mesa de pool, escenografía moderna y casual. eran los últimos minutos de un programa que había estado todo el año pero por una cosa o por otra nunca había visto. Al final, la despedida del ciclo y entre otras, las palabras de Graciela Mancuso, emocionada dijo "lo que más lamento es que no hay opción", refiriéndose al espacio que se dejaba y que nada hubiera para equipararlo.
La tele dió revancha y "Badía y Cía" volvió, esta vez por la pantalla del 13, donde se quedaría hasta finalizar el ciclo 88, realizado en el estadio Obras.
Fueron muchas horas junto al Beto, a quien por fortuna pude ver en el teatro primero y unos años atrás pude saludarlo y charlar con él un rato, al finalizar uno de sus programas en el 7. Hace apenas un mes festejaba el primer año de su JABradio, y agradecido como era homenajeó a su maestro Cacho Fontana dándole la conducción de la mañana, para que rememorara aquel "Fontana Show". Lo vi por la web, gracias a la cámara que había instalado en el estudio que con tanto amor había construido en una habitación de su casa en Pilar. Cálido, amable, profesional como pocos. Su compañía de tantos años se sentía. Su ausencia hoy, se siente más.
En el año 86 fui con mi vieja al teatro Del Globo a ver "Badía, Lambetain y Cía". La pasamos genial, nos divertimos y descubrimos que el Beto también podía bailar y cantar, más o menos, pero podía.
Encontré esta joya que me recordó aquello y que me parece es la mejor manera de homenajear a un tipo que solo quiso darnos lo mejor.
Gracias por todo Beto, te voy a extrañar.
A los 90 años el gran Délfor sigue trabajando y hace unos pocos días presentó su autobiografía no autorizada.
Anécdotas, recuerdos, algunas fotos y el inconfundible humor de una hacedor de estrellas.
Para los que extrañaban les dejó un par de fotitos que sabrán apreciar.
En la primera vemos al genial Pepe Biondi, entre Zulma Faiad y Délfor. En la que sigue verán a un señor muy prolijamente peinado pero que hizo su carrera con el flequillo para adelante. En el otro extremo, al lado de Délfor, ven de perfil a un señor bajito pero que si te agarraba te aplicaba el cortito y te dejaba la oreja zumbando.
Y para compensar el tiempo que los tuve abandonados, les dejo unos minutos del programa radial "La Revista Dislocada". Disfutenlón! Que esto no lo encuentran en cualquier lado...pst
Abril de 1984. Paso por el kiosko y me llama la atención el tamaño de la revista, la foto de tapa y luego de hojearla me la llevo, convirtiéndola en la primera de mi colección dedicada a la música. Ya tenía alguna "Pelo" por ahí, pero este número de "Toco y Canto" fue la fundacional.
Luego vendrían las "Cerdos & Peces", "Rock & Pop", "Música Total" y otras que también afanaban notas de las revistas brasileñas y españolas. La democracia estaba recién llegadita y el aire psicobolche se hacía palpable gracias a las cantidades industriales de pachouli que usaban los neohipongos que cargaban sus morrales grafiteados a birome.
Para escapar de tanto Baglietto, Piero y demás plomos se impuso la burbujeante propuesta de Los Twist que llegaba para sacarnos de la modorra.
Hi manso! En tiempos donde no pasa one y encima hay que bancarse a un remercúrico bisagra como Ricardo "La" Fort que es la purga total, presento al master cheto. Un manso para curtir dancing y vidrios en lugares super speedy. Vibraciones para todos, me voy a matar en los brazos de morfeo.
Hacia finales de los 70 se popularizó una marca de salchichas de la empresa Tres Cruces, y para promocionarlas crearon un spot televisivo con dibujos animados donde las protagonistas eran tres perras salchichas con más gracia que la trillizas de oro, hay que decirlo.
Esta no es la salchicha sino un simpático silbato que habrá definido la sexualidad de más un niño y que fue regalado en una edición de la revista Anteojito, estimo que en el año 79, si mal no recuerdo.
Allá por el año 78 la línea Pepsi sacó un colección de chapitas con personajes de DC y Marvel Comics.
En aquel momento la empresa comercializaba las gaseosas Pepsi, Teem, Mirinda y Pindy. Al destaparlas sólo quedaba sacar una goma que recubría el dibujo y listo!. Estas tres sobrevivieron al paso del tiempo.
Año 87, más o menos. Hubo un coiffeur que prometía hacerle sombra a Giordano, de hecho lo opacó un tiempo. Luego no se supo más de él. Parece que hubo unos quilombos por ahí, pero ahora anda por acá dispuesto a dar pelea.
Este año se estrenó la película de los mercenarios que antes se veían en dibujitos. La verdad es que en la puta vida vi un capítulo de "G.I. Joe". No me gustaba la animación, que era hiper berreta como la de Transformers. Sin embargo sumó bocha de fanáticos carentes de buen gusto que se hacen pichí con las pelis que se están haciendo ahora. Supongo que la curiosidad me llevó a comprar esta caja de chicles que sobrevivió 23 años, con chicles y todo. No, ni se me ocurrió probar uno, pero sí les digo que todavía tienen ese olor a tutti frutti artificial y característco. Se ve que le ponían bastante...
Pretender tener un libro firmado por su autor cuando el autor ya no está entre nosotros, es un problema. Sin embargo siempre hay un plan B. Es el que puse en marcha tres años atrás cuando supe que compartiría un espacio con Juan Carlos Mareco. "Pinocho" ha sido un constante agradecido y promotor de la obra de Arthur García Nuñez, mejor conocido como Wimpi. De hecho fue éste quien bautizó a Mareco con el seudónimo de "Pinocho" para que su familia no se enterara de que el joven trabajaba en radio. Así que asistí al lugar con un ejemplar del libro "La Taza de Tilo" de Wimpi y al encontrarme con Mareco le pedí que por favor lo firmara él por ser quien propiciara mi interés en el autor. Accedió con amabilidad y con algo de sorpresa al ver el libro. - De donde sacaste esto? - me preguntó. - Soy de buscar cosas.... - le respondí.
A su derecha estaba sentada la actríz Perla Santalla y a su izquierda una reconocida locutora.
Mientras firmaba me preguntó - ¿Quién es esta? - señalando a la locutora
- Le dicen Beba - le contesté
- ¿Beba qué? - me repreguntó
- Vignola - respondí
- Agarrame las bolas - remató.
La locutora que tantos años secundó a Héctor Larrea, junto a Rina Morán, soltó una carcajada y yo sólo atiné a dejarle saber lo satisfecho que estaba de haberle dado un pie al genial "Pinocho".
Después de hacer bastante fiaca y misericordioso de quienes necesitan de alguna muestra existencial de este espacio, procedo a dejaros una joyita de archivo pa que tengan.
No es nada.
Año 1973 - Canal 11 García Grau, Portales, Fidel Pintos, Luis Tasca y Altavista. Al fondo el gallego Irizar y Vicente "el sopre" La Russa. Hoy no hay con que reemplazar esto.
Días luminosos. La mirada hacia atrás, rescatando lo mejor de algo que se extraña, para re-valorizar lo presente y apuntar con certeza al futuro.
Mantener al niño que fuimos implica llevar con uno no sólo su candidez sino también su irreverencia, rebeldía, y sobre todo, la capacidad de asombro intacta. Que todo nos sorprenda día a día.
Que nos indigne lo que deba indignarnos, nos alegre lo que deba alegrarnos y podamos gritar por bronca o por alegría. Reir como forma de felíz expresión o como arma ante los que pretendan vernos con la cabeza gacha.
Mirar al sol. El mismo que nos iluminó y dió calor en aquellos días felices de la infancia y al que buscamos hoy para sentir su abrigo. Y del que escapamos cuando nos cocina en verano, hoy más conscientes que antes, cuando sufriamos las espaldas rojas y ardientes.
El Cachivachero piensa y escribe para escapar de la coyuntura. Escapar.
Buena idea.
Buscar otros soles.
Otros pasados.
Otras vidas.
Alimentado de experiencias propias y ajenas, sigue en la búsqueda.