Abril de 1984. Paso por el kiosko y me llama la atención el tamaño de la revista, la foto de tapa y luego de hojearla me la llevo, convirtiéndola en la primera de mi colección dedicada a la música. Ya tenía alguna "Pelo" por ahí, pero este número de "Toco y Canto" fue la fundacional.

La democracia estaba recién llegadita y el aire psicobolche se hacía palpable gracias a las cantidades industriales de pachouli que usaban los neohipongos que cargaban sus morrales grafiteados a birome.

Para escapar de tanto Baglietto, Piero y demás plomos se impuso la burbujeante propuesta de Los Twist que llegaba para sacarnos de la modorra.